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Aberraciones culinarias: Los Dorilocos



En esta crítica personal, inauguramos esta sección con un caso digno de estudio para la cocina mexicana. Sabemos que la cocina es una manifestación cultural de un pueblo y es por eso que al reflexionar un poco sobre los llamados "Dorilocos" podemos darnos cuenta mucho de lo que somos como sociedad.

Los Dorilocos entran en la categoría de "comida chatarra" salida de la mente y paladares inquietos de los mexicanos. Hay quien apunta que surgió en Monterrey, otros en León después se expandió como plaga en los tianguis (mercados ambulantes) y terminó siendo una opción de venta para las empresas de comida chatarra de algunas marcas. Se trata, como muchos sabrán de una bolsa de frituras de la marca "Doritos" abierta de un costado y "preparado" con ralladuras o trocitos de vegetales como pepino, zanahoria, col, jícama y otras cosas como cacahuates salados. Existen variantes con granos de elote y "cueritos" (piel de cerdo encurtida) y eso sí como buena botana mexicana aderezado de zumo de limón y salsa picante.

La preparación en sí, es una atascada ensalada para nada dietética. Tuve la osadía de probarlos en León hace un par de años y quiero decirles que es una bomba. Ya sé que todo va a la panza pero ¿porqué mezclarlo antes? jaja.

En mi opinión, es un reflejo como otras preparaciones y tendencias actuales en México de algo muy cultural que se fué acentuando con el fast food: la fascinación por lo saturado.
Los mexicanos somos -atascados- En arte, tenemos el estilo churrigueresco particular de muchos edificios históricos. Nuestros diseños en las artesanías de múltiples regiones llenas de color, texturas y formas. Hasta las fiestas que organizamos entre amistades llevamos más de 3 ritmos distintos porque menos de eso lo sentimos monótono. Y en la cocina no podría ser la excepción. Nuestros platillos nacieron con multitud y exuberantes sabores, texturas y colores.

El problema para mí radica en que se aumenta el consumo de la comida chatarra y favorece en mucho a los problemas de salud pública en obesidad y diabetes. Peleamos codo a codo con los EU en el primer lugar mundial de estos padecimientos. Y si hablamos de cocina, estas preparaciones no dejan saborear bien los ingredientes y al saturar el paladar se pierde de mucho en la degustación "sibarita" y se termina en una obsesiva adicción de condimentos.

El asunto es, que desde la pérdida de los lineamientos o filosofías derivadas de la cultura prehispánica que si valoraba la calidad y lo saludable nos descarriamos. Más precisamente, cuando ocurrió la fusión con los hábitos de cocina española y la cocina mexicana más el gusto del pueblo por la combinación de técnicas de frituras, grasas, encurtidos y embutidos... pues llegamos sí, a desarrollar nuestra cocina tan rica y variada pero en la comida popular los excesos nos hicieron reventar. Pudiéramos hablar de las quesadillas fritas de queso derretido y aderezado con crema o la famosa "Torta Cubana" por mencionar otros platillos excesivos.

En fin, nadie obligará a nadie en no comer lo que le guste pero caray creo que deberíamos reconsiderarlo un poco antes de caer en las garras de este tipo de preparaciones ¡plop! ;-)


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